Once factores influyentes en los edificios industriales construidos a medida

Toda obra se diseña y adapta sobre la base de la operación de cada empresa para satisfacer las necesidades de cada cliente.

Esto es lo que se busca realizar en las zonas industriales en México. Sin embargo es importante tener presente cuáles son estos factores a la hora de buscar la mejor zona industrial para iniciar con éxito tu negocio.

  1. Ubicación

Este es un punto esencial que debes considerar, por ejemplo, si la ubicación de tu edificio industrial se encuentra a una distancia prudente de una frontera y si los caminos de comunicaciones como aeropuertos, carreteras y puertos son convenientes. También debes comprobar si hay acceso a más bienes raíces en caso de que necesites espacio adicional para una expansión.

  1. Área de producción

Dependiendo de lo que la empresa hace, debes tener un diseño del edificio. Debes considerar el tamaño del área de producción teniendo en cuenta el tamaño de la maquinaria, la cantidad de empleados, los procesos, etcétera.

  1. Área de oficinas

No te olvides de tu personal administrativo y evalúa el área de oficina que se encuentre en función de la cantidad de personal en el departamento. Si sólo necesitas un almacén para tus productos, puede que no sea necesaria un área de oficina.

  1. Tiempo de construcción

Hay diferentes métodos de construcción, por lo tanto, debes considerar el tiempo que tiene para que el proyecto se termine. Uno de los métodos más eficientes para la construcción es el “Tilt-up”. Es un proceso más rápido, más limpio, más fuerte, más sostenible y más estable que los tradicionales bloques de cemento o construcción de ladrillos. Dependiendo del tamaño del proyecto, puede tomar aproximadamente de cuatro a seis meses.

  1. Resistencia del hormigón

Si la empresa utiliza maquinaria pesada, es importante mencionar la resistencia del concreto que debe tener para el área de producción o el estacionamiento. El nivel de resistencia debe ser capaz de resistir la carga pesada y no romperse con el tiempo.

  1. La altura libre del edificio

Es importante este punto en donde la altura generalmente depende del espacio de almacenamiento que el cliente quiere para sus productos. Con los bastidores más altos, se pueden organizar más productos. Un mayor espacio libre también puede beneficiar la circulación de aire en el edificio.

  1. Adaptaciones adicionales para el funcionamiento

Es importante saber el número de KVA que necesitarás para operar. La cantidad de energía tendrá que ser calculada para asegurarse de que el transformador lo soportará.

  1. Capacidad del tanque de agua

Si las actividades de la empresa requieren agua en sus procesos, el tanque de agua debe tener la capacidad de almacenar suficiente de agua.

  1. La apariencia del edificio

Un edificio puede ser muy austero o muy lujoso. Esto dependerá únicamente de los gustos y presupuesto del cliente.

  1. Sistema de incendios

Dependiendo de los materiales utilizados, el departamento de bomberos te pedirá ciertos requisitos para que los proyectos sean factibles. Por lo que debes tener un proyecto muy detallado para cubrir todos los requisitos de la ciudad para pedir y obtener los permisos necesarios para la operación.

  1. Estacionamiento

Como último punto, pero no menos importante, es tener un número aproximado de coches que estarán utilizando el estacionamiento o si la compañía tendrá una flota de vehículos para su operación.

Empresas como Vesta puede ser la solución a tus requerimientos, por lo que te invitamos a que visites su sitio web y los conozcas más de cerca.


La publicidad como actividad de producción simbólica

Es interesante resaltar que en ninguna otra época de la humanidad la cantidad de imágenes ha sido tan profusa, constante y cambiante como aquella con la que contamos el día de hoy.

Quizá por ello mismo puede resultar complejo elegir un tipo de imagen que llegue a representar, ya sea una época, a un lugar o incluso a un mismo autor.

Si alguien en el futuro tuviese que escoger una única imagen para resumir en ella lo que ha significado, por ejemplo, el siglo XX, muy probablemente elegiría un cartel de cine o un anuncio de Coca-Cola.

El siglo XX ha sido el siglo de las masas y la máxima expresión de su representatividad y de su protagonismo la constituyen los medios de comunicación.

Curiosamente, el arte no tuvo mucho éxito en sus intentos para construir un discurso autónomo que ayudase a conectar con la condición de esta época.

Bajo los paradigmas de los nuevos medios de expresión como el cine y la fotografía otros medios mucho más modernos, estaban resolviendo sin dificultad todos los conflictos de la estética contemporánea.

Durante todo este siglo el cine junto a la publicidad, la televisión y las revistas gráficas se expandían como cultura dominante mientras que el arte se encerraba en sí misma.

Es por ello que Hamilton afirmaba que el arte pop es popular, pasajero, perecedero…

Y es cuando la publicidad se convirtió en la heredera de la pintura tradicional de este mundo occidental, no sólo desde una perspectiva formal si no también informativa.

Al mismo tiempo que el arte, tras la revolución romántica, quedaba reducido a expresión solo del artista.

Nace entonces el punto donde la publicidad urbana y de imagen corporativa buscaba originalmente el embellecer las mercancías y sin renunciar a la misión decorativa, con el paso de las décadas se convierte en un discurso que habla, más que de los objetos, de los mismos usuarios.

Con ello se intentó encarnar, con formas de representación muy convencionales, el universo simbólico de los consumidores, todo a través de la expresión publicitaria.

Representar el producto, el contexto, los usuarios, ha sido la obligación tradicional de la publicidad.

Poco a poco se ha notado que el consumo, fue abandonando el nivel de las necesidades básicas, convirtiéndose en algo más metafísico destinado a satisfacer más a urgencias anímicas que a las necesidades materiales, por lo que la publicidad se tornó también más sutil e ingeniosa.

Uno de los aspectos que le brinda un triunfo indiscutible a la publicidad es el uso de la fotografía en color, aún frente a la ilustración o a la fotografía en blanco y negro, ya que tiene que ver con la opción de reconstruir más fielmente el espacio renacentista del “cuadro”.

Es el hecho de acercar más el objeto a la mirada del espectador para suministrarle sensaciones táctiles y para provocar, en definitiva, una mejor confusión entre el signo y su objeto… y mejor aún, el deseo de posesión.

Es así como se juega entonces con el entorno para llegar a la parte anímica del usuario y conseguir por lo tanto esa necesidad de posesión.