¿Sabes qué es un AST y por qué es importante para tu empresa?

No es un Analista de Sistemas y Tecnología, ni un Auditor de tu Situación Tributaria, pero el AST es algo tan importante como dar mantenimiento a tu red de comunicaciones o tener en orden tus impuestos.

El AST es un Análisis de Seguridad en el Trabajo y consiste en distinguir y examinar todos los pasos que implica la ejecución de un trabajo, para identificar los riesgos que pueden amenazar la seguridad del trabajador, así como de la compañía.

En otras palabras, el AST te permite ver qué tan riesgoso es el trabajo que se lleva a cabo en tu empresa y, de esta manera, te ayuda a implementar las medidas necesarias para proteger a tus trabajadores.

El AST consta de cinco pasos fundamentales a seguir:

  1. Identificar los pasos básicos del proceso de trabajo

Todo trabajo implica un proceso que, a su vez, consta de varios pasos elementales. El primer punto de un Análisis de Seguridad en el Trabajo consiste en detallar esos pasos, para que posteriormente se puedan identificar sus riesgos. Si el trabajo es tan complejo que el resultado de esta primera parte es una larga lista de pasos, lo mejor es dividir el proceso en etapas y detallar los pasos que correspondan a cada uno.

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  1. Analizar los pasos y ponderar riesgos

El análisis de pasos dentro de un AST implica detectar dos aspectos fundamentales: primero, la actividad o actividades que implican y los instrumentos materiales o sustancias que se utilizan; y segundo, identificar los riesgos que podrían correrse al llevar a cabo cada actividad. Para mencionar un ejemplo muy básico, si una actividad consiste en cargar y descargar mercancía, los riesgos podrían ser sufrir una contractura muscular, si es que el trabajador debe llevar la carga directamente; o si se utiliza una grúa, el que ésta sufra una avería y la movilización de la carga no se pueda llevar a cargo de manera controlada.

  1. Identificar responsables de la ejecución del trabajo

El objetivo de este punto no es sólo el asignar responsabilidades en caso de que ocurra un desperfecto. Lo principal es capacitar a los encargados, ponerlos al tanto de los riesgos y trazar con ellos un plan de acción en caso de emergencias. También es importante identificarlos para saber a quién auxiliar o con quién contactar en caso de que se presente un incidente.

  1. Desarrollar un plan para mitigar riesgos

Cuando se habla del control de riesgos, lo primero en lo que se piensa es en qué hacer si algo falla o si el accidente ocurre. Está muy bien considerar este punto, pero más importante aún es evitar que el accidente ocurra. Volviendo al ejemplo anterior, mitigar riesgos sería dar a los trabajadores el equipo de protección adecuado para cargar mercancía o dar mantenimiento continuo a las máquinas.

  1. Desarrollar un plan de reacción en caso de emergencias

Por más cuidado y control que se tenga, los incidentes ocurren. Para estos casos, también es necesario contar con un plan de reacción inmediata; éste debe considerar desde conocer los números de emergencia, hasta procurar que el personal tenga conocimientos de primeros auxilios.

Ahora sabes que un AST es el primer paso para garantizar la seguridad industrial y así mantener tu empresa en óptimas condiciones.


La propiedad no lo es todo

En el ámbito de los negocios, como en el de la vida privada, nos inclinamos a pensar que tener el mayor número de propiedades es sinónimo de éxito. Quien posee una casa, un automóvil o un sofisticado equipo de cómputo se considera más próspero o con una situación financiera más estable que quien renta este tipo de bienes.

Sin embargo, el análisis pormenorizado de cada caso nos muestra que ser propietario no siempre resulta la situación más conveniente. Al adquirir una propiedad también se contraen responsabilidades; no sólo en lo que se refiere al mantenimiento y los servicios que ésta requiere, sino también en cuanto a los impuestos y otros costos que pudiera generar.

El dueño de una casa, por ejemplo, debe cubrir la cuota del predial, además de todos los servicios indispensables para vivir en ella y el mantenimiento de la misma. Si quiere alquilarla y convertirla en su fuente de ingresos, debe conservarla en un óptimo estado; pues así como el propietario exigirá que los inquilinos paguen puntualmente, estos también podrán plantear sus exigencias respecto a las condiciones del lugar por el que pagan.

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No obstante, hay casos en los que asumir todos los gastos y responsabilidades generados por la propiedad vale la pena, pues el valor que se obtiene a cambio es mayor. En el ejemplo de la casa, estamos ante un tipo de bien que no se deprecia con el tiempo; al contrario, puede incrementar su valor. Si se trata del lugar en el que vivimos, siempre nos ofrecerá una garantía de protección y seguridad, tanto a nosotros como a nuestra familia.

Si compramos el lugar para remodelarlo y revenderlo, y además cuidamos que la ubicación sea en un lugar de alta plusvalía, no sólo tendremos la posibilidad de recuperar la inversión, sino que además podemos esperar una buena ganancia. Lo mismo sucede si optamos por rentar la propiedad.

Pero con otro tipo de bienes, como automóviles, maquinarias o equipos para la producción, sucede algo distinto. Seguramente hemos escuchado que los autos comienzan a devaluarse desde el momento en que los sacamos de la agencia, pues empezamos a consumir su kilometraje y además, el día que conducimos por primera vez nuestro flamante auto nuevo, el fabricante ya está por lanzar el modelo siguiente, con algún detalle innovador y por un precio que no será mucho mayor al que nosotros pagamos.

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Lo mismo pasa con ciertos tipos de maquinarias y equipos, que no son necesariamente baratos. El comprarlos puede suponer una enorme inversión y todo para que dentro de uno o dos años, las innovaciones tecnológicas hagan que el modelo sea obsoleto. En casos semejantes, los beneficios que se obtienen al ser propietarios no compensan las inversiones que se deben hacer a mediano y largo plazo. Por eso es que muchas personas, cuando necesitan de tales bienes, optan por la renta.

Actualmente, tanto las empresas como los particulares comienzan a optar por una modalidad que combina los beneficios de la compra con los de la renta. Me refiero al leasing o arrendamiento puro. Este sistema permite arrendar vehículos, maquinaria o inmuebles, evitando las responsabilidades y compromisos que se adquieren al comprar, pero con algunas ventajas que no se tienen con las rentas convencionales.

Los contratos de leasing son, generalmente, a largo plazo; los pagos son deducibles de impuestos para las personas físicas con actividad empresarial; en la mayoría de los casos, existe la opción de compra al término del contrato; y si la empresa o el particular ya no harán uso del bien alquilado, simplemente optan por no renovar el contrato.

La propiedad no lo es todo y para quien se propone hacer un manejo inteligente de sus finanzas, modalidades como el leasing pueden ser la mejor opción.


AMIFAC NEGOCIOS EN VANGUARDIA

El día de hoy estamos muy nerviosos, ya que después de doce años podemos hacer esto  posible, este espacio abrirá horizontes con todos aquellos que quieran hacer negocios con nosotros o ya se con diferentes personas pero esto te ayudara para tener las bases de como crear un negocio, como vender tu producto con otra empresa o como generar una inversión a corto, mediano o largo plazo entre otros, es por eso que necesitábamos hacer este blog ya que queremos compartir con ustedes todos estos conocimientos.

Así que nosotros te sugerimos estés al pendiente de este blog ya que te dejara tips experiencias y sobre todo conocimientos de las nuevas vanguardias y aplicaciones que están utilizando las grandes empresas y si tienes una duda o sugerencia no dudes en enviarnos un mensaje y con gusto te responderemos.