Durante años, se ha observado de manera tradicional en el campo, que los envases de los agroquímicos y afines han sido utilizados como contenedores de fertilizantes líquidos o de algún tipo de plaguicida, reutilizándolos por los agricultores, llegándose a presentar en ocasiones problemas de intoxicación.
Comúnmente los envases son tirados de forma irresponsable en los canales de riego, ríos, arroyos, zanjas, brechas, barrancas, campo abierto y en otros casos son quemados o enterrados, generando focos de contaminación del medio ambiente (aire, tierra y mantos acuíferos) representando un peligro para la salud de las personas y de los animales.
Con el paso del tiempo, la generación de los envases vacíos de agroquímicos y afines en nuestro país ha sido abordada desde distintos ángulos; por desgracia, no siempre de manera eficaz o eficiente. Los agricultores perciben que el manejo de los envases vacíos de agroquímicos y afines no es su responsabilidad debido a que ellos no fabricaron el agroquímico, considerando que el gobierno o los fabricantes son los encargados de la solución.
Es por ello que a partir de 1994, inicia el programa “Conservemos un Campo Limpio” por la empresa CIBA, a partir de este momento se vislumbro el impacto y beneficios del mismo, y la AMIFAC tomo las riendas del programa nacional de recolección de envases vacíos de agroquímicos.
El programa “Conservemos un Campo Limpio” bajo la coordinación de la Asociación Mexicana de la Industria Fitosanitaria A.C. (AMIFAC) establece la misión de recolectar los envases vacíos de agroquímicos y afines que se encuentran en el campo mexicano para minimizar la reutilización de los mismos, evitar la contaminación de mantos acuíferos y canales de riego, evitar la acumulación y quema de los envases con su consiguiente contaminación a la atmósfera, así como establecer formas de manejo como el triple lavado y la disposición segura y adecuada de los envases.
Con esta base, en noviembre de 1996, se firma el convenio con las autoridades de la entonces Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (SEMARNAP) a través del INE (Instituto Nacional de Ecología) y la PROFEPA (Procuraduría Federal de Protección al Ambiente), iniciando el programa en ese mismo año, con una campaña entre todos los comercializadores de agroquímicos, seminarios impartidos por la AMIFAC y las empresas fabricantes e importadoras, informando los objetivos, alcances y plan de trabajo del programa “Campo Limpio”. Desde entonces la AMIFAC se ha convertido en el principal promotor de este programa en toda la República Mexicana.
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