Logísticas

Hace unos días acompañé a un amigo mío a una agencia dedicada a hacer préstamos personales en los momentos de emergencia, cuando uno más los necesita, que ofrece una tasa de interés sumamente baja y accesible para todas las clases sociales, por lo que es una excelente opción para todos.

Mi amigo me dijo que probablemente habría mucha gente, por lo que debía llevarme algo para entretenerme durante el tiempo que estuviéramos ahí, algo que me fue muy conveniente, debido a que recién acababa de comprar un libro en Amazon que tardó dos meses en llegar.

El libro es sobre las guerras del siglo XIX alrededor del mundo y sobre su importancia en el desarrollo tecnológico de la humanidad, tanto en el sector civil como en el sector militar, un excelente libro lleno de relatos de personajes quienes tomaron parte en estos eventos, tanto en los altos rangos como en los bajos, por lo que es fácil entender los procesos sociales, políticos y militares en todas las esferas.

Este es uno de esos libros que se pueden leer en capítulos separados, cuyo contenido no necesariamente esta tejido al capítulo anterior, por lo que es posible leerse separadamente para aprender de cierta guerra y de cierto momento, como si este libro fuera uno compuesto de muchos.

Al repasar varios capítulos, me di cuenta de algo que ya sabía, pero había olvidado, debido a sucesos más grandes dentro del mismo rubro, esto siendo el enigma de la logística que todo ejército ha de resolver al ir a un campo de batalla, un problema que el que lo resuelva mejor es el que ha de vencer.

Esto es debido a que todo ejército para poder funcionar necesita de comida, agua, munición, medicina, combustible, cobijas, tiendas de campaña y todo tipo de herramienta de construcción y desplazamiento.

Si bien el llevar todo esto del punto A al punto B es un desafío, lo es mucho más cuando hay que transportar todo esto en buen orden del punto A al punto X o Z, ya que de eso dependerá el resultado de la campaña.

Encima de todo, estas líneas de vida son lo principal que cualquier enemigo profesional atacará con sumo entusiasmo, ya que estos ataques por lo general son fatídicos para quien es atacado, especialmente cuando éste se encuentra en una posición vulnerable, como lo están el 98% de las veces que es cuando están en movimiento.

Por esta razón, ningún ejército puede ser verdaderamente capaz, si no cuenta con una fuerza naval de primera clase, capaz de resguardar la línea de vida de un ejército o prevenir que ésta llegue al enemigo mediante un bloqueo naval efectivo.

En el siglo XIX también era superior el ejército que tuviera el mayor control de las principales vías férreas, ya que éste sería el que se transportara con mayor fluidez en la masa terrestre.

El tan solo imaginar lo que era tener control de todo esto en aquellos tiempos me resulta fascinante.